Son Amores
complejidad, tiende a buscar el placer y evitar el dolor. Freud, por ejemplo, atribuía a Eros y Thanatos (los instintos de vida y muerte) una influencia significativa en nuestras decisiones y comportamientos más insólitos.
Hoy en día, gracias a los avances en neurociencia, comprendemos mejor cómo funciona nuestro cerebro. Contamos con investigaciones rigurosamente documentadas que nos explican el circuito de recompensa cerebral y su relación con las adicciones. Sin embargo, a pesar de toda esta información, seguimos actuando de manera irracional en el amor.
Ignoramos teorías, consejos científicamente comprobados, técnicas de regulación emocional e incluso tradiciones místicas y rituales. Repetimos patrones una y otra vez, cayendo en los mismos errores. Freud llamó a esto compulsión a la repetición, un fenómeno en el que, consciente o inconscientemente, volvemos a situaciones que nos generan sufrimiento. Y, aunque suene duro, podríamos decir que, en cierto modo, somos adictos al drama. Si revisamos nuestras creencias sobre el amor, encontraremos muchas ideas heredadas que, aunque culturalmente aceptadas, pueden ser obsoletas o incluso perjudiciales.
¿Por qué sufrimos en el amor? La respuesta puede parecer sencilla, pero es profunda: sufrimos porque elegimos hacerlo. Aquí es donde la famosa frase atribuida a Buda cobra sentido: "El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional". En el ámbito de las relaciones amorosas, esta realidad se vuelve evidente. Elegimos mantenernos en relaciones insatisfactorias, elegimos aferrarnos a decepciones y rechazos, y, en muchos casos, sufrimos no tanto por lo que ocurre en la realidad, sino por las ideas erróneas que hemos interiorizado sobre el amor.
El enamoramiento es, en esencia, un estado transitorio que altera nuestra percepción y nos hace idealizar a la otra persona. Sin embargo, el problema surge cuando queremos que esa sensación inicial permanezca inmutable, sin aceptar que el amor evoluciona y cambia con el tiempo. En este contexto, el paradigma del amor romántico se erige como un modelo lleno de expectativas poco realistas, sostenidas por creencias que, cuando las examinamos con lógica, resultan bastante cuestionables. Aquí algunas de las más comunes:
El amor es eterno
Solo se ama una vez
Si me dejas, moriré o no puedo vivir sin ti
Estas ideas han sido perpetuadas en la literatura, el cine y la música, pero la realidad nos demuestra otra cosa: el amor no es necesariamente eterno, no es exclusivo de una sola experiencia y, definitivamente, no nos mata. Desprendernos de estos mitos no significa perder la magia del amor, sino vivirlo de manera más saludable y realista.
¿Has identificado otras creencias irracionales sobre el amor? ¡Cuéntame en los comentarios! Y si quieres entender mejor lo que sucede en nuestro cerebro cuando nos enamoramos, te invito a ver el video "El cerebro enamorado" en mi canal de YouTube Desde Mi Psique.



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