El costo invisible de parecer estar bien en el trabajo
En las organizaciones existe una forma de deterioro particularmente difícil de reconocer: aquella que todavía produce resultados. La persona llega a horario, responde mensajes, participa en reuniones, entrega informes y conserva incluso la capacidad de resolver problemas ajenos. Desde la perspectiva de los indicadores tradicionales, continúa funcionando. Puede seguir siendo considerada competente, confiable e incluso resiliente. Sin embargo, fuera del campo visible del desempeño, mantener esa estabilidad comienza a exigir cada vez más recursos. Tal vez duerme menos. Necesita todo el fin de semana para recuperarse. Ha reducido su vida social. Ya no lee, no hace ejercicio, no pinta, no camina o simplemente ha dejado de hacer aquellas cosas que antes no necesitaban justificar su utilidad. Nada parece haberse roto todavía. Lo que ha cambiado es el costo de mantenerse en pie . Esta diferencia resulta especialmente importante porque buena parte de nuestra cultura laboral continúa utilizando ...






